Juan Beat Hipster Bebop
No recuerdo cuando fue la primera vez que estuve junto a un junky,
quizá haya sido cuando comencé a beber;
y posiblemente
lo que desencadenó haberme dado cuenta que
desde hace tiempo era "algo así" como un hombre-derrotado,
fue dormir durante varios meses frente a la puerta de la casa de Idalia,
con el bop saliendo de mi walkman a todo volumen,
cargando una vieja edición norteamericana de "On the Road";
y mientras,
conversaba con ancianos raquíticos,
y pensaba en Idalia como una hipster;
no tan desarrapada como Esperanza Villanueva (Tristessa),
pero si desecha,
convertida en un pedazo anacrónico de alguna parte perdida de mi infancia,
tan perdida como Ella Fitzerald y ese acetato de Kerouac del cual ya no he podido escuchar--Charlie Parker looked like buddha--
y a veces,
aún con dolores estomacales y tirándome pedos,
caminaba al Salón Orizaba,
para terminar bebiendo al lado de putas horrorosas
y estridentes risotadas de "alegría"
La Ultima Dosis (Parker's Mood)
Mi nariz sangra
y mi cuerpo que hace días estaba vació,
se llena de tu respiración acelerada
y todo se envuelve en un solo de "Bird".
Hastiado de botellas,
Parker zumba bajo la gruesa colcha color café;
Charlie Parker sopla y sopla
y tus senos apuntan hacia mi,
veo tus caderas desnudas
y pienso en cuándo será la última dosis,
ojalá siempre tenga un pequeño "pinchazo" tuyo;
así como Bird tenía su saxo más metido dentro de él,
que toda la codeína y el whisky que lo terminó;
el bop no lo hizo,
solo que vivió en los 50;
y yo debería pertenecer a algo posterior a la generación X,
pero mientras ella y Parker arremetan mi alma,
me creeré uno de ellos,
de los que llenaban Bird Land para esperar a que Parker subiera al escenario
y tocara Parker's mood.